Un suelo en condiciones naturales tiene un comportamiento hídrico propio ante una tormenta: parte del agua se infiltra, parte queda retenida en la rugosidad superficial y solo una fracción escurre. Además, esa rugosidad y la vegetación generan resistencia al flujo, retrasando el momento en que el escurrimiento llega a los cursos de agua. El resultado es un hidrograma con un pico relativamente bajo y diferido en el tiempo.
Cuando se implanta una infraestructura de gran escala y se impermeabiliza una porción significativa de esa superficie originalmente natural, ese régimen hídrico cambia radicalmente. Las superficies duras no infiltran ni retienen: transmiten el agua de forma casi inmediata. El tiempo de concentración se acorta, el caudal pico aumenta y se adelanta, y el volumen total de escorrentía crece porque ya no hay infiltración que lo amortigüe.
La obra no genera más lluvia, pero sí genera mucha más escorrentía, más rápido. Ese exceso, si no se maneja, se traslada aguas abajo y puede comprometer el drenaje de predios vecinos, calles o cursos receptores. El estudio hidrológico cuantifica exactamente ese cambio: cuánto escurría antes, cuánto escurrirá después de la obra, y qué infraestructura es necesaria para retener o infiltrar el excedente el tiempo suficiente para no impactar el sistema exterior.
Efecto de la impermeabilización sobre el hidrograma: el pico se adelanta y aumenta significativamente respecto al suelo natural.
Es un proceso de análisis técnico que combina datos meteorológicos históricos, caracterización del terreno y propiedades del suelo para producir los parámetros de diseño que necesita el proyectista: caudales, volúmenes y distribuciones temporales que permiten dimensionar correctamente colectores, canales, alcantarillas, lagunas de retención o sistemas de infiltración.
Todo análisis hidrológico parte de definir el área de aporte: la cuenca hidrográfica que drena hacia el punto de interés. Esta delimitación se realiza a partir de Modelos Digitales de Elevación (MDE) procesados con herramientas SIG como QGIS o R. Los parámetros morfométricos clave son:
Área de Estudio e identificación de escurrimientos.
Se trabaja con series históricas de precipitación máxima y se ajustan distribuciones estadísticas (Gumbel, GEV, Log-Pearson III) para estimar la lluvia asociada a distintos períodos de retorno (T = 10, 25, 50, 100 años). A partir de esos datos se construyen las curvas IDF (Intensidad-Duración-Frecuencia) y el hietograma de diseño: la distribución temporal de la lluvia durante una tormenta de duración definida.
Hietograma de diseño - sextiles. Tr = 25 años, d = 23 min, P = 55 mm. Curvas IDF construidas a partir de registros pluviométricos históricos. Cada curva corresponde a un período de retorno.
El método SCS-CN asigna un número de curva (CN) según el grupo hidrológico del suelo y el uso del terreno, variando entre 0 (infiltración total) y 100 (impermeabilidad total). Para cuencas pequeñas y urbanas se aplica además el método racional:
Q = C · i · A / 360
donde Q es el caudal pico (m3/s), C el coeficiente de escorrentía, i la intensidad de lluvia (mm/h) para la duración igual al tiempo de concentración, y A el área de la cuenca (ha).
El tiempo de concentración (Tc) es el tiempo que tarda el agua en llegar desde el punto más alejado de la cuenca hasta la sección de cierre. Define qué duración de tormenta produce el caudal pico. Se estima con fórmulas empíricas (Kirpich, Témez, California Culverts Practice) cuya elección depende del tipo de cuenca.
Cuando el diseño contempla sistemas de drenaje con infiltración, es imprescindible medir la conductividad hidráulica del suelo en campo. El ensayo Porchet consiste en excavar un pozo de geometría conocida, saturarlo y registrar la caída del nivel de agua en función del tiempo. A partir de esa curva se calcula la conductividad hidráulica saturada (Ks), parámetro clave para el diseño de pozos absorbentes y zanjas de infiltración.
Ensayo de infiltración en pozo (método Porchet). Se registra la caída del nivel de agua para estimar la conductividad hidráulica del suelo.
El Índice Topográfico de Humedad (TWI) combina el área de aporte acumulada y la pendiente local para identificar zonas con tendencia a acumular agua:
TWI = ln (a / tan b)
Valores altos de TWI indican sectores propensos a la saturación y al anegamiento; valores bajos indican zonas de drenaje activo. Superpuesto con imágenes satelitales, permite validar el modelo y comunicar los resultados con claridad.
Análisis TWI sobre imagen satelital: el modelo predice con precisión las zonas de acumulación hídrica observadas en campo.
La elección del período de retorno (T) es una decisión de riesgo. Criterios orientativos en Argentina:
| Tipo de obra | Período de retorno típico |
|---|---|
| Drenaje pluvial urbano menor | 10 años |
| Drenaje pluvial urbano mayor | 25-50 años |
| Obras industriales y logísticas | 25-100 años |
| Infraestructura crítica | 100-500 años |
El producto final integra todos los análisis anteriores y los traduce en recomendaciones concretas: caudales de diseño por sección, volúmenes de laminación necesarios, parámetros para el dimensionado hidráulico y condicionantes para la aprobación del proyecto. Un informe bien construido le permite al proyectista tomar decisiones fundamentadas y al cliente entender los riesgos y las soluciones.
Realizamos el análisis completo y te asesoramos en la selección de soluciones.
Trabajamos en Córdoba y región pampeana
Solicitar Presupuesto TécnicoPorque al construir infraestructura se impermeabiliza el terreno y se pierde la infiltración natural. Esto genera que el agua escurra más rápido y en mayor volumen. El estudio cuantifica este cambio para diseñar obras que retengan el excedente y no inunden terrenos vecinos o calles.
El ensayo Porchet es una prueba de campo que consiste en excavar un pozo, saturarlo y registrar la caída del nivel de agua en el tiempo. Sirve para medir la conductividad hidráulica del suelo, un dato fundamental para diseñar pozos y zanjas de infiltración.
Se utilizan métodos como el SCS-CN, que asigna un valor según el uso del suelo y su capacidad de infiltración, o el Método Racional para cuencas urbanas pequeñas, el cual calcula el caudal pico usando el área, la intensidad de lluvia y un coeficiente de escorrentía.
Es una obra de remediación hídrica que se utiliza cuando el suelo no puede infiltrar toda el agua o los caudales son muy altos. Funciona almacenando el pico de una tormenta fuerte y liberando el agua de forma lenta y controlada hacia el exterior, evitando inundaciones.
DETALLES DE CONTACTO